viernes, 6 de junio de 2014

CÓMO ABRIR UNA MENTE: COMPRENDER EL PORQUÉ DE LA ACTITUD

¡Saludos! ¿Me extrañaron? Yo sí. Estuve algo concentrada con mis estudiantes, algún día les contaré la historia. Por lo pronto, volvamos a la materia que nos reúne hoy, que es la continuación del somero decálogo que trajeron el cuaderno y el café.

En una de mis entradas anteriores, llamada EL RETO DEL DÍA, mencionamos cuatro elementos indispensables para el desarrollo de la clase, y uno de ellos, reconocido por la mayoría como el más álgido, es el mantenimiento de una actitud receptiva. Y cuando hablo de una actitud receptiva, me refiero a un interés por aprender, sumado al respeto al docente, a los compañeros y al aula. Esto, generalmente se traduce en una conducta participativa y compatible con el desarrollo de la clase. Sin embargo, hay múltiples conductas que, por decirlo de alguna forma, se desvían de este propósito adecuadamente interactivo de la clase, y pueden afectar tanto la comunicación de aprendizaje del estudiante que las experimenta, como del docente y de los demás miembros del aula. Se conocen como "trastornos de conducta" o "conductas disruptivas".

Hay múltiples estudios al respecto, y con toda la razón, pues es un tema de primer interés. De tantos, me encontré casualmente con un cuadro resumen en la red, que compila algunos de los más comunes trastornos de conducta en el aula de clase. ¿Tienes la posibilidad de ver actitudes y comportamientos como éstos?



¿Qué hacer? Realmente, mucho. Pero antes que cualquier cosa, lo primero es conocer y entender. ¿A qué me refiero? Pues a que en primera instancia, debes buscar información sobre el, la o los estudiantes que presentan estos comportamientos disruptivos: antecedentes familiares, tratamientos y atención médica, historial académico, y otros datos que puedan ser útiles; tus compañeros y compañeras docentes pueden ayudarte a comprender lo que ocurre, especialmente cuando ya se han relacionado previamente con este estudiante que intentas entender. ¿Por qué es bueno conocer? Para evitar una conclusión apresurada. ¿Qué tal que pienses que el niño es simplemente rebelde, cuando en realidad requiere algún tipo de tratamiento psicológico, con o sin medicamentos? Es mejor no tomar decisiones tan delicadas muy rápidamente. Por ejemplo, con sólo mirarlo no podrías decir qué ocurre con un niño como éste en tu aula de clase:



Cuando tienes algo más de idea de lo que ocurre con esta actitud, puedes plantear maneras alternativas de involucrar a este estudiante en tu clase. Afortunadamente, contamos ahora con muchos medios, como cualificación y asesorías al respecto - me permito recomendar en este caso, los cursos que ofrece la plataforma Coursera,  que me han parecido realmente interesantes y útiles -  y equipos dedicados a apoyar la labor del docente en este sentido; nuestra labor está en tomar la decisión correcta y tratar de emplear la herramienta adecuada (dime que recuerdas el abrelatas).

¿Hay alguna experiencia particular que hayas tenido con estudiantes que tienen actitudes disruptivas? ¿Cómo has trabajado en estos casos? Comparte tu experiencia, con seguridad será de mucho interés y ayuda para todos nosotros.

Gracias por venir a visitarme.