domingo, 26 de febrero de 2017

CULTURA STEAM Y LA EDUCACIÓN PARA EL SIGLO XXI - Invitación

Los saludo, después de un tiempo.

Por medio de esta entrada, sólo quiero invitarlos a leer mi contribución a la Revista Ruta Maestra Edición 18, la cual habla sobre Calidad Educativa. Mi artículo se enfoca en la Cultura STEAM y cómo su consolidación promueve la creación de una mentalidad para el aprendizaje, según los requerimientos del nuevo siglo y el nuevo milenio.

Aquí está el vínculo al artículo, el cual pueden descargar en PDF:


Y aquí, dos vínculos a la revista completa, en diferentes formatos:



Quedo atenta a sus comentarios. Hasta pronto.

lunes, 2 de enero de 2017

LA VIRTUALIDAD Y LOS CAMBIOS DE ROL EN EL APRENDIZAJE

Cordial saludo a todos. Espero que estén disfrutando mucho este nuevo año, el cual viene cargado de retos, proyectos y satisfacciones para todos.

Hoy, variando un poco, he querido compartir con ustedes un artículo que escribí con varios de mis compañeros (a los cuales cito) para uno de nuestros informes de clase en el curso Inducción a la Educación Virtual, parte del programa de Maestría que estoy estudiando. Espero sea de interés para ustedes, y abra la discusión al respecto:

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La virtualidad y los cambios de rol en el aprendizaje.
Por: Iván Darío Samudio Hernández, David Castro Betancur,
Lina Marcela Gómez Quintero y Jhon Edwin Osorio González.
   
La sociedad ha experimentado grandes cambios, gracias a las nuevas percepciones del individuo y su papel en la sociedad, a los avances científicos y tecnológicos. El desarrollo de esta era, sobre las comunicaciones remotas y con la información como divisa para la creación de vínculos y proyectos, ha afectado la estructura de las distintas organizaciones adscritas a una comunidad, incluyendo las de carácter educativo. El contenido se ha abierto a todo público, siempre y cuando haya conexión a Internet y un dispositivo electrónico con determinadas prestaciones.

Sin embargo, actualmente todo individuo ha sido catalogado como sujeto activo, del cual depende el grupo al que pertenece, su misión es trabajar como parte de una comunidad, para resolver problemas que afectan a la sociedad (Csapó et al., 2012). Esto implica competencias cognitivas y comunicativas, que todos los miembros de ese núcleo encargado de analizar y resolver una situación dada, deben desarrollar y poner en contexto. Así, la colección de información ya no es el fin de la educación, sino el medio para consolidar estas habilidades individuales y grupales (Imbernón-Muñoz et al., 2011).

Como consecuencia, la organización educativa se renueva, pasando de ser una pirámide con un docente único a la cabeza de un grupo de alumnos, a una red del tamaño del planeta con nodos interconectados, en donde la información se mueve y se transforma (Suárez Suárez y Najar, 2014). Cada miembro de este grupo contribuye al enriquecimiento de la información que fluye, haciéndola más precisa y/o aplicada. Desde esta perspectiva, cada uno de los participantes de este proceso formativo/creativo, está siendo a su vez discente y docente, pues recibe y analiza el contenido enriquecido que otros le ofrecen, y a la vez aporta su discurso a la creación conceptual de los otros; esto hace que los ambientes virtuales de aprendizaje tengan tantos docentes como miembros del grupo haya.

Con la incursión de las nuevas tecnologías, los roles y responsabilidades de los estudiantes deben cambiar. Ahora el estudiante virtual debe transformarse en un investigador, ya que una persona que con el fácil acceso que tiene a la información debe ser responsable de su propio aprendizaje, donde participe, opine, argumente y comparta en cada uno de los espacios que le brinde la virtualidad.

El mundo digital ha borrado fronteras, ésta es la gran diferencia que ha transformado la educación, debido a que los estudiantes hoy en día pueden acceder a la información de su interés, sin importar la hora y el lugar. Hoy en día el alumno virtual es el centro del proceso del aprendizaje, mientras el alumno tradicional es un simple receptor pasivo (Sangra, Albert; 2015). Hoy la educación virtual nos pone a todos en un mismo nivel, donde somos partícipes de la evolución de nuestros conocimientos. Donde todos trabajamos de forma colaborativa.

Pero, ¿cuáles son las diferencias entre el trabajo colaborativo y el trabajo grupal? A decir verdad, son varias. El grupal está compuesto por roles y funciones, las tareas son asignadas a cada integrante quien las resolverá individualmente. En el trabajo colaborativo, en cambio, hay objetivos comunes para alcanzar una meta establecida a través de las habilidades que tenga cada participante.

Pero quizás una de las diferencias más notorias, es que el trabajo grupal está conformado por jerarquías con un líder o jefe, mientras que en el colaborativo no existen estos roles, la responsabilidad es compartida y no existen intereses de mando. Además, como lo expresan García et al. (García et al., 2001); en el aprendizaje cooperativo se tiene la responsabilidad de ayudar a los demás miembros, mientras que en el trabajo grupal existe la libre elección de ayudar a los demás.

Las diferencias reales se aprecian en los resultados. Mientras que en el trabajo en equipo se busca completar una tarea específica, en el colaborativo el objetivo final es el aprendizaje y la relación de sus integrantes, mediante nuevas formas de interacción  que rompen “las coordenadas espacio-temporales en las que tradicionalmente se ha movido la comunicación, lo que está proporcionando nuevas formas técnicas y estéticas en la misma”. El reto para la nueva sociedad del conocimiento es aprender a utilizar estas nuevas herramientas tecnológicas.

A continuación disponemos una lista de recomendaciones para un trabajo eficiente el aula virtual:
  1. Asuma una posición investigativa con el acceso a Internet, ocupando un rol importante en la construcción de conocimiento. Utilice un lenguaje respetuoso.
  2. Ratifique su presencia en el aula virtual a través de la participación, de manera constante y habitual, compartiendo, comentando y argumentando. Evite la acumulación de trabajos y optimice los métodos de aprendizaje, adaptándolos al modelo de educación a distancia.
  3. Produzca comentarios ágiles, fluidos y concretos, los cuales se conecten con los puntos de vista de los demás, bien sea complementando, contraargumentando, ejemplificando o infiriendo. No cierre discusiones con respuestas cerradas, es necesario argumentar.
  4. Mantenga una actitud autónoma, abierta a la retroalimentación de sus compañeros. Fije sus propósitos, aprenda a llevar el día a día, maneje correctamente sus tiempos y evalúe sus resultados.


Federico Borges, en un artículo para la revista digital Digithum (Borges, 2005), brinda algunos consejos importantes para los estudiantes de educación virtual:
  • No caer en el error de considerar que la educación virtual, por ser en línea y a distancia, requiere poco esfuerzo. Esta demanda mayor atención que la educación presencial.
  • Es importante tener claridad de los recursos adicionales, los cuales son inherentes en la formación a distancia. Por ejemplo, mantener el computador personal en buen estado, poseer una buena conexión a Internet y tener presentes gastos adicionales.


Referencias: