jueves, 29 de mayo de 2014

CÓMO ABRIR UNA MENTE (Parte 1. Ires y venires)

Nota aclaratoria: ando en modo errante. Voy a expresar mis ideas tal y como salen. Si hace falta alguna aclaración, me cuentas por favor al final. Si hay que escribir más, ¡pues se escribe! Para eso estamos, ¿no?

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Discursos, ha habido y habrá muchos, tantos o más que estudiosos al respecto. Hay muchas teorías, muchas más hipótesis, en torno al tema, las cuales parten de varios modelos neurológicos y pedagógicos (como prioridad). En suma, este asunto no es nuevo, sino ampliamente estudiado y discutido, y con toda seguridad, así seguirá por los siglos de los siglos que nos queden. Amén.



Sin embargo, haciendo a un lado todos los estudios (sin afán de demérito), quiero realizar en esta entrada un ejercicio monológico en el cual busco una manera simple de explicar de qué manera creo que puede abrirse una mente. Abrirse a un mundo que tiene infinitas caras, y que, por ende, es a su vez infinitos mundos. A todos los lenguajes que buscan traducir estos mundos. A lo que cada traducción implica.



Metáforas, también las hay a manos llenas. Las hay refinadas y poco elaboradas, más aun cuando se pretende ilustrar cómo se aprende. Es bien famosa la frase "el cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender". Muy bien, comparto absolutamente la intención de ésta y otras alegorías a la estimulación de los procesos de pensamiento. No obstante, quiero mencionar algo que he estado pensando desde aquel día con un cuaderno y un café: hemos estado enfocados en el qué... ¿Y qué hay del cómo?



Me permitiré usar un ejemplo no muy retórico: tienes hambre, y buscas en la cocina; sólo hay latas de conservas. Necesitas abrir una lata para extraer su contenido. Ahora, ¿cómo hacerlo? Había pensado en hacer un diagrama de flujo, pero mejor seguiré la línea de pensamiento usando líneas.

¿Qué es lo primero que haces? Con seguridad, verás si la lata tiene un sistema abre-fácil; en este caso, simplemente tomas el anillo y halas para abrir la lata. ¿Qué pasa si no tiene? Debes revisar primero si cuentas con la herramienta indicada para abrirla, es decir, un abrelatas.



Ahora, ¿qué ocurre cuando no hay abrelatas? Hay varias opciones, entre las que se destacan:
  • Abrir la lata usando un cuchillo, u otra herramienta filosa
  • Salir a la calle y comprar el abrelatas
  • Resignarse al hambre


¿Cuál es tu preferencia? Pues aunque no creas, esa respuesta puede indicarte cuál es el rumbo de las decisiones que tomas cuando se trata de ayudar a un estudiante a abrir su mente para el entendimiento del mundo. ¡Piénsalo y verás!

En la próxima entrada, que será muy breve, te mostraré una especie de puntos muy concisos sobre cómo aportar a la apertura del potencial intelectual. Y me gustaría que me ayudaras también a construirlos.

Gracias por venir a visitarme.