domingo, 25 de mayo de 2014

LOS TEMORES DEL CHICO NUEVO

Primer día. Espalda temblorosa y pies endebles. La cabeza, llena de preguntas y comentarios como éstos: "¿Estará bien mi uniforme? ¿Traje todo lo que hacía falta? ¿Cómo serán mis compañeros? ¿Y mis compañeras? ¡Qué nervios! ¿Y si hago algo mal? ¡Ay, no!". En fin, cosas como éstas. Probablemente, estás imaginando este escenario de incertidumbre con un niño o una joven como protagonista, mejor dicho, estás pensando en un estudiante. Pues no. Te cuento que de quien hablo, es del profesor nuevo.

¡Y con toda razón! Al ser la nueva persona que estará a cargo de ayudar a los estudiantes en su proceso de aprendizaje, se encuentra en la mira de los profesores antiguos, el cuerpo directivo, los estudiantes y, en particular, los padres de familia. En promedio, se trata de 45 pares de ojos por salón de clase (contando estudiantes y padres de familia), más otros 20 pares del cuerpo docente y directivo. En suma, la presión que siente este nuevo personaje es bastante alta, por lo cual las expectativas personales se disparan de manera impresionante, y el temor a fracasar hace que este cartelito sea inconcebible:



Así, no es extraño encontrar a este individuo por los pasillos, caminando rápidamente, cargado de documentos y tazas de café (en ocasiones, no es que les guste el café, sino que lo adoptan a su pesar para rendir en su trabajo), con ojeras a partir del miércoles, y con los marcadores y borrador de tablero en sus bolsillos a todas horas. Da toda la impresión de ser un estudiante de primer semestre:



¿Por qué cuento estas cosas? Porque tuve la fortuna de pasar por esta primera experiencia, y sé que al inicio, la preocupación por hacer un trabajo excelente hace que se canalicen los esfuerzos de manera equivocada. Es decir, la profesión del educador, siendo hermosa y muy gratificante, es bastante exigente, incluso más de lo que muchos imaginan; la conciencia de esta situación hace que los profesores nuevos se suman en la desesperación y la angustia, cuando lo único que hay que hacer es lo siguiente:

  1. Dejarse guiar por los buenos consejos de los profesores experimentados. Ellos conocen el día a día del colegio, y la dinámica estudiantil.
  2. Preparar el contenido de la clase y las actividades a seguir. El compromiso con el aprendizaje exige calidad en el quehacer y respeto a quien aprende contigo.
  3. Conectarse con el grupo de estudiantes. Son personas en proceso de conocimiento; es necesario conocerlas en el proceso, para ayudarlas a dar lo mejor de sí mismas.
  4. Consultar y leer sobre mejores formas de hacer las cosas. Además de libros y conferencias, hay muchos cursos online que apoyan el proceso. Plataformas como CourseraedX o MiriadaX cuentan con excelentes cursos de cualificación, que ofrecen técnicas muy interesantes.
  5. Organizar el tiempo y respetar dicha organización. Cada cosa en su lugar y en su momento, con la importancia que merece.
  6. Sentir un verdadero amor por la enseñanza y el aprendizaje. Esto es lo que hace que realmente hagas lo que haces, de la mejor manera posible.
Muchos dirán que es muy sencillo escribirlo en una lista. Y sí, es cierto. Hacer estas cosas no es tan simple como parece, sino que requiere de una gran disciplina y compromiso; yo apenas estoy en el ejercicio, y no ha sido ni cinco de simple. Así que no esperes resultados en una semana, o dos. Incluso, tampoco en un mes. Los resultados se notan con el tiempo, entonces hay que cultivar la virtud de la paciencia.

¿Ya pasaste por la experiencia de ser "el profe nuevo", o estás en ella? ¿Algún profe nuevo en el que hayas visto algo especial? ¡Comparte!

Gracias por venir a visitarme.