martes, 27 de mayo de 2014

CUANDO HAY UNA RAZÓN

Aunque ya no es lo más común, en el aula se solía vivir un ambiente de conceptos y procedimientos, en el cual había un cuaderno que constituía la fiel copia del tablero, el que era a su vez la reproducción a mano del libro de texto. Además, sólo se escuchaba la voz del profesor, recitando casi las mismas palabras ante la "mirada" de su audiencia. Este tipo de clase, según mi modo de ver, facilitó en nuestros predecesores el desarrollo de la memoria, pero no aportó mucho al desarrollo del pensamiento crítico, puesto que no dio espacio al desarrollo de preguntas acerca de lo que se estaba aprendiendo; por si fuera poco, en la gran mayoría de los casos, contribuyó al aburrimiento de la niñez y la juventud del entonces.



Ahora, dada la gran influencia de la tecnología en la adquisición de la información, los recursos de clase han incrementado en cantidad y, en algunos casos, en calidad. Los datos se encuentran al instante, y pueden ser modificados en muy poco tiempo, cuando se tiene conocimiento de la herramienta, y en lo cual los nuevos estudiantes son expertos. Se pueden crear clases mucho más vistosas e interactivas, en las cuales el docente se relaciona con la herramienta, en lugar de sentirse apabullado por ella:



Con todo, tener los medios para aprender no es suficiente, cuando no se tiene una razón para usarlos. En el poco tiempo que llevo aprendiendo con mis estudiantes, me he dado cuenta de que hay un ingrediente de mucho poder, y que a partir del cual todo lo demás tiene un sentido: la pregunta. Es ella la que hace que al interior del estudiante, una luz se encienda, una llama queme, y surja un porqué. Una cuestión inesperada, puede desencadenar algo grande... Y es nuestra labor ayudar a que ese "algo" grande, vaya por el camino que es:



La pregunta puede ser muy sencilla, cotidiana, con su origen en la observación del diario vivir. También puede ser una lectura diferente de un suceso que para la mayoría es indiscutible. Otro tipo es la pregunta que parece absurda, pero que bien mirada, encierra una lógica absorbente. En fin, hay infinitas posibilidades, tantas como personas haya en el Universo, e incluso más.

¿Qué preguntas has planteado a tus estudiantes? ¿Te han hecho alguna pregunta sorprendente, algo en lo que no habías pensado? ¡Comenta, cuenta tu experiencia!

Gracias por venir a visitarme.