sábado, 30 de mayo de 2015

REMOVIENDO PARADIGMAS: LA MATEMÁTICA EN LA LITERATURA

Es posible decir con certeza que la Matemática rodea toda actividad humana, de una u otra forma, a través de sus cinco niveles de pensamiento, de los cuales hablaremos posteriormente. Entonces, la observación de la actividad cotidiana permite introducir, de diferentes formas, una conexión con el conocimiento matemático. Puede entonces afirmarse que el aprendizaje de la Matemática parte, necesariamente, de su revelación a los ojos de quien está a punto de adentrarse en ella. Esto hace que sea fácil pensar en que quienes están introduciéndose en la Matemática no están viéndola en verdad, no son realmente adentrados en dicha revelación.

Ahora, ¿por qué será posible que, con todo ante nuestros ojos, no podamos ver? Muy sencillo, porque tenemos filtros en nuestra mente que cubren parcialmente nuestros ojos. Esto es lo que sucede con nuestros estudiantes, pues las influencias que marcan su vida modifican su percepción de las cosas, alterando las posibilidades de percibir, en este caso, la belleza y gracia de la Matemática. Estas modificaciones o filtros se llaman paradigmas.

Dentro de los paradigmas que rodean a la Matemática, están los siguientes:
  1. La Matemática no tiene que ver con las artes o las letras
  2. La Matemática es netamente racional, no comprende emociones
  3. La Matemática es exacta, por lo que no es posible generar un debate a partir de ella
  4. La Matemática aleja a la gente de la vida real
Me permito informar a todos ustedes que lo enunciado en los puntos anteriores es falso. Precisamente, estos cuatro paradigmas contradicen lo previamente dicho, acerca de que la Matemática nos rodea. Como es un tema largo, empezaré sólo con el primero de ellos:

La Matemática ha acompañado a todas las artes, entre ellas a la Literatura. El siglo XIV fue testigo de esta relación, con el nacimiento del soneto, una forma de escritura lírica con particular estructura - dos cuartetos seguidos de dos tercetos - que otorgaban especial musicalidad al poema. De hecho, la creación de obras líricas en aquel entonces (y aún) emplea la armonía de la estrofa como criterio para la composición de una buena pieza, y dicha armonía parte de la configuración adecuada de las palabras en cada verso, haciendo coincidir las sílabas para que se ajusten (con diptongos, hiatos y demás) a esa musicalidad intrínseca del poema. ¿Cómo lograr eso sin un patrón sonoro, que es absolutamente matemático?

Hay también diversos escritores que han presentado excelentes obras de connotación matemática: Geoffrey Chaucey y sus Cuentos de Canterbury; Giuseppe Tomasi con su Gatopardo; Arturo Pérez-Reverte del lado de sus Hombres Buenos, Edward Frenkel y su Love & Math, entre otros muchos. Curiosamente, varios tienen una sólida formación matemática, e incluso son profesores de la misma en universidades de prestigio. ¿Qué los motiva a escribir? La misma belleza a la que hemos hecho alusión anteriormente. La Matemática es un lenguaje, así como el que usamos para comunicarnos cotidianamente: cuenta con unas reglas ortográficas y unos códigos. Entonces, ¿por qué no usarla para hablar de lo que vemos? ¿Por qué no hacer arte con ella?

Por otro lado, están las dedicatorias hechas por diferentes personalidades del mundo de la literatura: poemas, prosa libre, entre otros, se han encontrado para rendir un homenaje a los números irracionales que se presentan en la Naturaleza. Hay una entrada muy interesante en el blog El Busto de Palas, titulada "Cuando las Matemáticas y la Literatura se encuentran". Hay incluso investigaciones académicas dedicadas a mostrar estas especiales relaciones. Bartolomé Barceló, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha dedicado diversas publicaciones a la divulgación de la presencia de la Matemática en la Literatura, citando relaciones incluso con El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.

Para finalizar, quiero compartir la siguiente charla del novelista y matemático Manil Suri, quien aborda este tema de una forma bastante elocuente:



Es más, me permito plantear un ejercicio: selecciona un concepto, procedimiento o teorema; analiza sus elementos básicos, estructura y demás características; tradúcelas en un escrito inédito. Comparte lo que tengas.

Nos vemos luego.