miércoles, 6 de mayo de 2015

LA MENTE DEL NIÑO COMO FUNCIÓN DEL ADULTO

En mi entrada anterior, presenté los resultados obtenidos con mi experimento, el cual buscaba mostrar someramente el vínculo emocional estudiante-Matemática. Se encontró que un 75% de los estudiantes que participaron, presenta un No Vínculo con la matemática, un 14% tiene un Vínculo Desfavorable, y un 11% muestra un Vínculo Favorable con dicha área del conocimiento. ¿Por qué esto ocurre? Tengo algunos comentarios al respecto:

Durante la escuela, los estudiantes tienen, generalmente, dos poderosas influencias: la de sus padres y la de sus maestros. Éstos afectan notablemente la respuesta del niño y del joven ante lo que conoce, así que detrás de un estudiante apático o temeroso, se encuentran padres y/o docentes igualmente temerosos o apáticos, o incluso pueden profesar un amor y un respeto tan intensos, que se convierten en fanáticos, y finalmente asustan a un potencial enamorado.

Para ilustrar mejor este razonamiento, me permito compartir el desarrollo de mi hipótesis paso a paso. Lo primero es mencionar que es posible definir siete emociones/reacciones/respuestas de cualquier ser humano ante cualquier situación, siendo la Matemática nuestro caso particular:



Ahora, si se tiene en cuenta que existen, como dijimos previamente, dos influencias poderosas (padres y maestros), se puede plantear la posibilidad de relacionar todos y cada uno de estos estadios emocionales en ambas instancias. ¡Pueden obtenerse 49 diferentes interacciones!



Finalmente, y de acuerdo con mis observaciones en el aula y por fuera de ella, me permito proponer esta matriz emocional, que vislumbra la respuesta más probable por parte del estudiante, ante las reacciones de padres y maestros:



Esta matriz permite apreciar que la reacción más común entre las planteadas es la indiferencia, presente en 16 de las 49 casillas posibles de interacción, seguida del aburrimiento, con 11 casillas. Esto corresponde totalmente con los resultados presentados en la entrada anterior, y permite descubrir algo muy interesante: ambos estadios están diseminados en la tabla, lo cual quiere decir que no dependen únicamente de la respuesta de uno de los adultos influyentes, sino de cómo ambos se relacionan: por ejemplo, se puede encontrar indiferencia por parte de un alumno incluso cuando su docente tiene una relación agradable con el saber matemático, gracias a la actitud fanática de sus padres en casa; también hay indiferencia en un estudiante cuando, aunque sus padres amen la Matemática, se relaciona con un docente indiferente ante lo que transmite.

Por otro lado, y como varios ya han escuchado, hay combinaciones que producen reacciones favorables en los estudiantes, y están enmarcadas con una línea roja: están prácticamente delimitadas por la región en la que los padres y maestros tienen una relación de aprecio (incluso amor) por la Matemática. Esta relación favorable es producto de las interacciones con el mundo matemático, y aunque no se crea posible, puede "reprogramarse" a través de buenas prácticas y acompañamiento. Pero éste es un tema que trataremos más adelante.

En fin, es mucha tela para cortar. Seguiremos ahondando en esto a través de las próximas entradas, y sus preguntas.

Hasta pronto.