lunes, 1 de febrero de 2016

"SCHOOL OF ROCK" Y EL CENTRO DEL APRENDIZAJE

En mis vacaciones por España, específicamente en la hermosa ciudad de Barcelona, tuve la oportunidad de ver una película que fue estrenada hace 13 años, y que no tenía como objetivo un premio de la Academia: School of Rock, protagonizada por Jack Black. No pienso contarles de qué se trata, pues no es el objetivo de esta entrada.


Lo que captó mi atención cuando la vi, fueron dos cosas:

  • Pude ver con claridad a varios de los tipos de estudiantes que conforman nuestras aulas de clase: quien tiene la calificación como su única prioridad, confundiéndola con el verdadero objeto del aprendizaje; el buscapleitos que en las burlas y comportamientos agresivos esconde su inseguridad; el tímido e inseguro, que trae consigo un talento increíble, pero que lo esconde para evitar reprimendas y comentarios denigrantes por parte de los buscapleitos; entre muchos otros que sin duda están ya en sus mentes.

  • Jack Black pasó de ser un cínico a un héroe (como suele ocurrir en sus películas), al hacer lo que no pudieron lograr los demás docentes del instituto en el que se encuentra: despertar el interés de sus estudiantes e involucrarlos en un proyecto, que permitió desplegar sus talentos, aquéllos que no habían notado siquiera sus padres. Sí, no estaba siguiendo el currículo regular de la escuela privada en la que estaba, pero descubrió en estos niños unas habilidades increíbles para algo que, curiosamente, era su gran amor: el rock. Así que, combinación perfecta, hizo de su gran pasión un recurso que ayudó a estos chicos a sentirse parte de algo grande, a verse como personas llenas de algo especial, pero sobre todo, a apreciarse como un equipo.

La pregunta que quedó en mi cabeza, y que aún discuto con varios de mis compañeros, es: ¿cómo es posible que este personaje, cuyo único interés era conseguir dinero para que su amigo no lo sacara de su apartamento, pudo descubrir una manera de promover en sus estudiantes el deseo de practicar, buscar, proponer, escuchar, colaborar, mientras que los demás docentes, del mejor perfil, no se percataron de algo así?

Aclaro, no estoy diciendo que la formación y el entrenamiento no sean importantes. Lo que digo es que hay una serie de aspectos a considerar: el primero, el carácter dispensador de la práctica docente, según algunos modelos curriculares; el segundo, la importancia de la conexión entre el aula y situaciones de la vida cotidiana, mas no como simples vitrinas, sino como elementos de análisis, comparación, analogía y creación; el tercero, el nivel de apertura de las instituciones educativas, y más aún, de los padres de familia, a una educación pertinente y adecuada para los nuevos tiempos, que son, con seguridad, muy distintos a los que ellos vivieron cuando eran estudiantes.

Les recomiendo que la vean, tiene algunos elementos muy interesantes para considerar en el proceso de reflexión sobre nuestra actuación en el contexto educativo.

Gracias por su visita. Hasta pronto.